jueves 15 de diciembre de 2011

Mestizaje.

Mestizaje es un cuento que escribí a finales de 2007 o principios de 2008. En aquella época me gustó como escribí el cuento pero revisando el relato estos últimos días he encontrado muchos defectos. No obstante, es un cuento divertido.



Mestizaje.

El mestizaje es algo positivo para la especie humana, es un paso más a la evolución, sobretodo para la belleza física. Únicamente hay que ver a las personas mulatas o países que ha habido una gran mezcla de culturas como España, Cuba o Brasil. Es sabido por todos que las regiones donde ha habido poca conexión entre diferentes etnias ha tenido la terrible consecuencia de que nazca un pueblo con poca belleza física. En la ciudad de Barcelona habitaba uno de los hombres más ricos del mundo, su nombre era Henry Dietz, un estadounidense de origen alemán que su familia hizo su fortuna en el mundo del armamento militar y algún que otro negocio no muy legal aunque jamás fue demostrado. Henry se fue a vivir a Barcelona ya que según él era la mejor ciudad del mundo para la familia que quería crear. La esposa de Henry era una bella rubia del norte de Italia, de la cual nació Henry junior, otro chico rubio blanco. Pero Henry padre siempre tuvo la obsesión de tener una familia perfecta en todos los sentidos, desde el intelectual, cultural, filosófico, empresarial, físico, placentero y sexual. Henry viajó por todo el mundo en busca de la ciudad perfecta para llevar a la práctica su gran ideal, Barcelona fue la ciudad escogida debido a su clima, a su gastronomía, a su cultura, a su vida nocturna, a su tolerancia y a su carácter cosmopolita. A Henry le encantaba pasear por la Rambla de Canaletas viendo toda esa gran diversidad de personas: pobres, ricos, inmigrantes, guiris, prostitutas, transexuales, ocupas, drogadictos… era el único espacio donde se respetaba a cualquier hombre o mujer. Henry contactó con un hombre de mucha confianza y una mujer de la misma reputación que su compañero. La misión del hombre fue buscar por toda África un hombre negro sano, joven, alto, atlético, rico, inteligente, ateo, culto, extrovertido y lógicamente heterosexual. La misión de la mujer fue buscar por las tierras escandinavas a una mujer rubia sana, una piel blanquísima, unas proporciones de modelo, ojos azules, rica, inteligente, culta, atea, un poco introvertida pero buena amante en la cama. La buscadora tendría que adivinar por los gestos y actitud de la escandinava su poderío sexual, trabajo nada fácil ya que Henry quería que sus “voluntarios” llegasen “sanos del vicio” hasta Barcelona. Los buscadores cobrarían una gran fortuna por tal trabajo y Henry no puso límite al prosupuesto de tales viajes. Tardaron casi uño en encontrar a tales sujetos, les convencieron de ir a Barcelona engañándoles para un gran trabajo, luego ahí les contaron toda la verdad. Él era nigeriano, se hacía llamar como su gran ídolo, el músico Fela Kuti. Tenía veinticinco años, medía metro ochenta, corpulento y ni una gota de grasa, todo músculo, inteligente e irónico, sin nada de vergüenza, con madera de líder, presumido, egotista, sabía inglés y hablaba un poco el español, era actor de la industria Nollywood (era la fábrica de cine de Nigeria y la tercera más grande del mundo después de Hollywood y Bollywood. Nollywood apenas tenía diez años en la época referida en este relato y producía unas seis cientas películas cada año), tenía fama de gran amante en la cama y un gran pene, se le engañó a través de un productor nigeriano, que cobró una gran suma por su colaboración, que le prometió un papel a su llegada en Barcelona. Ella se llamaba Ingrid Garbo, tenía veinte años, metro setenta y cinco, sesenta y tres kilogramos, ojos azules, pelo largo, rizado y rubio, unas tallas de noventa, sesenta y noventa melosa, simpática, cariñosa cuando se la conocía bien, muy inteligente, con mucha memoria, devoradora de libros, estaba estudiando la carrera de historia y daba la casualidad que estaba aprendiendo español ya que España era su país favorito, no fue muy difícil convencerla. Se le aseguró que serían únicamente dos meses y necesitaban una empleada en un hotel de Barcelona tras la gran demanda de sus compatriotas suecos, ella se lo creyó, quizás aún era un poco inocente debido a su juventud. Ambos se extrañaron cuando les hicieron sentarse en el despacho de Henry, hicieron muchas preguntan y el gran magnate les contó su verdadero motivo de la estancia barcelonesa.

- Tenéis la gran misión de crear la familia perfecta para mí – dijo Henry.
- ¿Cómo? – Dijo Ingrid sin entender nada.
- Vuestra estancia en Barcelona será mínima un año si todo va según mis planes – respondió Henry.
- ¿Why? – Preguntó Fela.
- Porque os vais a reproducir entre vosotros. Quiero una niña mulata para mi hijo, ahora él tiene dos años, una niña con influencias tan diferentes y bellas como la africana y la escandinava. Luego mi hijo y vuestra hija me harán los nietos más precioso e inteligentes del mundo.
- La belleza se va – dijo Ingrid.
- Es cierto que cuando sean viejos todo habrá muerto, pero su recuerdo, su orgullo y su gran personalidad seguirán vivos.
- No… - intentó hablar en español Fela – no pienso hacer…
- Lógicamente vais a ser recompensados con unas cifras muy altas, durante este años estaréis tratados a cuerpo de rey, luego es vuestra voluntad iros con todo el dinero ganado, sin embargo, tengo la esperanza de que queráis quedaros aquí con mi familia, que os enamoréis, si fuese así aún seríais bien tratados, al cargo de vuestro hijo, aunque yo también tomaría decisiones en su vida.
- ¿Y si nos vamos? – Preguntó Ingrid.
- Vuestra hija será tutela mía. Vosotros mismos. No pienso obligaros a nada, podéis marcharos por donde habéis venido, si es así, os pido disculpas por tantas mentiras pero era la única manera de que vinieseis a Barcelona aunque si os quedáis seréis personas con un gran poder económico, cien veces más que vuestras familias, nunca tendréis que trabajar.
- A mi… - habló Fala… gustar… eee… my job.
- Puedes trabajar en el cine español – dijo Henry – y yo soy estadounidense, puedo conseguirte trabajo en Hollywood, un Oscar o dos, lo que tú quieras.
- ¿Y si sale niño? – Preguntó Ingrid.
- Os quedaréis hasta que salga niña. Por cada embarazo, más dinero para vosotros, así ganáis más vosotros que yo.

Henry continuó inflamando la cabeza de los jóvenes con tales promesas de grandeza, de dinero, de gloria que les llegó a convencer. Vivirían los dos en un piso de la ciudad, Henry quería que se conociesen un poco antes de reproducirse, así creía que harían mejor su trabajo y la niña saldría mejor. Resultó que la conexión entre Fela e Ingrid fue buena y a los pocos días hicieron el amor, se gustaron ambos y sentían gran placer en la cama, a los pocos meses Ingrid se quedó embarazada. Henry quedó encantado con el resultado y más cuando la pareja expresó el deseo de quedarse con la niña después del nacimiento ya que se habían enamorado. Henry quedó muy contento tras esa declaración de amor de sus “voluntarios”, lo que jamás pensó es que Ingrid estaba preñada de gemelos. Todo parecía resultar ser simplemente perfecto. En un mes de abril nacieron Justine (Henry quiso ese nombre por la protagonista del libro del divino marqués para que fuese tan virtuosa como la protagonista aunque no tan desgraciada) y Charles (aunque Henry vivía en Barcelona echaba de menos su tierra y su idioma), dos niños mulatos, con los ojos azules y realmente preciosos. Las dos familias fueron a vivir a una gran mansión a fueras de la capital catalana. Fueron años felices, Henry hijo sacaba tres años a Justine y Charles, parecían llevarse muy bien aunque el problema llegó con la adolescencia. Henry junior se convirtió en un rebelde zafio sin causa, nunca hacía los deseos de su padre, fumaba e iba con compañías no muy gratas. Tenía quince años y ya quería irse de su casa, su padre intentó enderezarle por todas las vías posibles, primero fue comprensivo, luego severo y finalmente le castigó quitándole todo dinero que poseía y estuvo mucho tiempo estuvo sin darle ni un céntimo. Sin embargo, Henry hijo conseguía dinero de no sé sabe dónde, él decía que lo dejaban sus amistades pero su padre jamás le creyó del todo, con los meses y la contratación de un detective privado supo que su hijo era el traficante de drogas del instituto, el problema fue que se enteró al mismo tiempo que el director del colegio y expulsó a Henry junior de la institución aunque no avisó a las fuerzas del orden y la ley por respeto a la familia Diezt. Henry padre, tras ver la imposibilidad de que su hijo fuese una buena persona, le envió a una escuela militar, donde estuvo hasta la mayoría de edad. Realmente esos años le fueron bien a junior ya que se convirtió en un hombre hecho y derecho, durante aquella época reconoció a su padre que estaba muy enfadado con él ya que había decidido su futuro personal sin su permiso. Por aquella época Justine y Charles tenían quince años, sus padres decidieron no tener más hijos, aún seguían juntos con los típicos problemas de parejas pero seguían teniendo esa gran vida. Ingrid no trabajaba y Fala se había convertido en un gran actor en el cine europeo aunque no tuvo la misma suerte en el mercado estadounidense, no obstante, nunca pareció importarle mucho. Mientras que Charles tuvo una educación más tranquila y libre, Justine estuvo sometida a ciertas tensiones para ser una gran dama, Fala e Ingrid sabían que si Justine no se reproducía con Henry hijo su gran vida acabaría. Justine supo soportar esas tensiones gracias al carácter tranquilo que tenía de la madre, sin embargo, de vez en cuando demostraba tener mucho genio aunque en momentos muy concretos. Charles era más extrovertido, como su padre, audaz y parecía no tener miedo a nada ni a nadie, por esa época se hizo muy amigo de Henry hijo. Éste último le reconoció que aún era un poco pronto para salir con su hermana debido a su juventud, es más, encontraba toda una necedad la idea de su padre, no entendía el pobre muchacho como su madre dejaba actuar a su padre con tanta libertad. Junior estaba nervioso porque no creía justo esta situación para nadie y no quería que llegase el gran día para su padre. Pasaron otros tres años, junior estudiaba en la universidad, Justine era realmente una mujer casi perfecta en todos los sentidos en su mayoría de edad, al igual que su hermano. Henry padre decidió que era la hora de tener nietos, llamó a las dos familias, llegaron Fala, Ingrid y Justine, la esposa de Henry, esperaron a que llegasen Charles y junior pero no aparecían. Henry padre llamó a los sirvientes y nadie sabía nada, así que el señor Diezt buscó por todas sus propiedades, hasta que en la casita del jardinero escuchó un triquitraque, abrió la puerta y como ya se habrá imaginado usted querido lector unas líneas anteriores (sino desde el principio de este relato) encontró al garañón de Charles con su pene de veinte centímetros penetrando a Henry hijo. El señor Dietz gritó “¡marica! ¡Marica!”. Apuntó estuvo de golpearles pero se contendió, quizás todavía quedaba alguna esperanza de salvar esa situación. Los chicos se vistieron y los tres fueron donde se encontraban los demás con el rostro cetrino. Ahí hablaron de lo sucedido.

- ¡Marica! Mi hijo marica y encima pasivo – gritó Henry casi llorando.
- Nos queremos – se defendió Charles.
- ¡Sois dos hombres! – Dijo Fala aturdido.
- ¿Y qué? – Dijo Charles.
- Dos hombres no se pueden querer – chilló de nuevo Henry.
- Eso son idioteces – comentó Henry hijo.
- ¿Os queréis de verdad? – Habló la esposa de Henry.
- Sí – dijo Henry junior, su madre se acercó, le miró los ojos, le acarició la cara con su mano y sonrió.
- Está bien.
- ¿Cómo qué está bien? – Dijo Henry.
- ¡Henry! – Gritó su esposa – Tu sueño se ha acabado, no se puede hacer nada, acéptalo.
- ¿Y qué hacemos ahora? – Preguntó Fala.
- Yo quiero mucho a vuestros hijos – dijo la esposa de Henry – mi marido es tan estúpido que aún va intentar seguir con su sueño, por eso os propongo una nueva idea, aunque Justine siempre tendrá la última palabra.
- Di – dijo Henry.
- He visto como miras a Justine, lo entiendo, es joven, buen carácter, inteligente y sinceramente creo que lo tiene todo en su justa medida, jamás he conocido persona tan increíble, tengo que reconocer que la quiero más que su hermano – se dirigió a Justine y habló con ella –. Justine, mi marido tiene casi cincuenta años pero se conserva muy bien, nunca ha bebido ni fumado ni ha probado ninguna droga, como nosotros. Ten un hijo con él y dale el hijo perfecto. Pero tiene que ser con tu voluntad, sólo con tu voluntad.
- Siempre me habéis tratado como a una prostituta – contestó Justine – y aunque aún soy virgen me siento como tal. Pero aunque sea parte de la mancebía no significa que podáis tratarme como mercancía, primero soy persona. Estoy harta de que se haga la voluntad de los demás, quiero tener mi propia vida, mi propia libertad, mi propio yo.
- ¿Qué quieres? – Preguntó la esposa de Henry.
- La libertad, si os doy ese hijo perfecto quiero mi dinero y largarme. Habéis conseguido que os odie a todos, vuestros intereses por mí han sido tan expuestos que no siento amor por ninguno de esta sala, incluido a mis padres. Y creo que si tuviese un hijo tampoco podría amarle si es de ese loco que cree poder jugar con la gente sólo por tener mucho dinero. Yo os doy un hijo pero yo me voy.
- ¿Cómo sabemos que luego no querrás a tu hijo? – Preguntó Henry
- Arriesgaros. No es mi problema. Supongo que si volveré de vez en cuando para ver a mi retoño, aunque tampoco es seguro. Soy muy joven para ser madre, no entiendo como me hacéis tal castigo, quiero viajar, quiero estudiar, quiero aprender, quiero conocer a hombres pero aquí me es imposible.
- ¿Tú sigues deseando tales estupideces, Henry? – Dijo su esposa.
- No sé, después de saber que mi hijo es marica no tengo ganas de nada.
- Ser gay no es nada malo – se defendió Charles.
- Para él no forma parte de su estúpida perfección étnica – contestó Justine.
- Justine – dijo la esposa de Henry.
- Si.
- Eres libre, vete, todo el sueño de esta familia se ha ido al infierno. No podemos seguir con esta locura, quizás algún día nos curemos, pero no lo creo, al menos te hemos creado a ti, una buena obra, por eso espero que cojas bien al padre de tus hijos. Vete y se feliz.

Justine al día siguiente se fue a Paris a continuar sus estudios, se fue con su amante secreto, un catalán muy seductor y fino. Con el tiempo haría las paces con su familia y los Dietz. Éstos últimos evitaron el tema de la homosexualidad de su hijo aunque al final lo aceptaron y Henry hijo se casó con su novio Charles. Los padres de éste al ver que su vida tan aburguesada no había cambiado estuvieron continuando viviendo felizmente y no tuvieron problema en aceptar la sexualidad de su hijo. El mestizaje final no pudo ser llevado a la práctica, aunque quizás Justine y Charles ya lo eran. Con el tiempo Justine se casó con otro catalán y tuvieron hijos muy bellos, con un bonito mestizaje.

2 comentarios:

Hospi dijo...

Este cuento es previsible y poco original. Es mucho mejor Mi alter ego.

Camisas dijo...

Tienes toda la razón del mundo.