Hallan a ‘primos hermanos’ de los neandertales en una región de Siberia
WASHINGTON, D.C.- ¿Qué humanos vivían en Asia hace unos 40 mil años, cuando los neandertales vivían en Europa? Hasta ahora no se sabía, una nube densa de indicios y fósiles dispersos cubrían esa fase clave de la evolución humana, pero un equipo de paleogenetistas, liderados por el máximo experto mundial Svante Pääbo, descubrió a los primos hermanos de los neandertales en un yacimiento del sur de Siberia, en Denisov.
El hallazgo es sorprendente, no solo porque llena un vacío en el árbol evolutivo de nuestros ancestros, sino porque se ha logrado de un modo que era imposible hace una década: la secuenciación del ADN de un fósil que ha permitido hacer comparaciones de genes con los neandertales y con la especie humana actual.
En la cueva de Denisov, un yacimiento donde se han encontrado restos de artefactos prehistóricos, se descubrió en 2008 un hueso de la mano, una falange, en un nivel de la excavación datada entre 30 mil y 50 mil años. También se encontró junto a ese fósil un diente, y se atribuyen ambas piezas a una hembra joven.
De la falange, Pääbo (del Instituto Max Planck, Alemania) y su equipo obtuvieron suficiente material genético para obtener su secuencia (las letras químicas de los genes), lo que les permitió hacer comparaciones con el genoma del neandertal (que el mismo Pääbo lideró) y con la humanidad actual.
“Se trata de un importante hallazgo. Hasta ahora conocíamos tres grandes tipos de homínido: el neandertal, el cromagnon que dio lugar al hombre moderno y los ‘hobbit’ de la isla de Flores. Este descubrimiento nos dice que hubo al menos otro”, explicó el sueco Pääbo.
“Hasta ahora no sabíamos qué humanos había en Asia en aquella época”, explicó por su parte el científico español Tomás Marqués-Bonet, de la Universidad Pompeu Fabra, quien participa en la investigación de Pääbo.
Las conclusiones de los análisis genéticos indican que el hueso de Denisov pertenece a una población extinguida que compartía un ancestro común con los neandertales hace unos 500 mil años.
Los genes apuntan, por lo tanto, a que los neandertales vivieron en la parte occidental de Eurasia y los de Denisov en la parte oriental. Unos y otros, sin embargo, fueron sustituidos por la gente procedente de África, nuestra especie.
Hay pocos genes de neandertal en el genoma de la especie humana actual, y menos aún de los de Denisov, excepto en las poblaciones de Melanesia, a las que aquellos asiáticos remotos aportaron entre un 4% y un 6% del material genético, explican Pääbo y sus colegas en la revista Nature.
Homo denisovano
Una de las particularidades de este homínido recién descrito, denominado “denisovano” por la cueva en la que fue encontrado, es que se extinguió “sin contribuir genéticamente a ningún grupo euroasiático actual”, a diferencia de los también extinguidos neandertales.
Los científicos no tienen idea de qué apariencia tenían lo homínidos de Denisova, dijo David Reich, investigador de la Universidad de Harvard y autor de la nueva investigación
No obstante, los “denisovanos” comparten “un elevado número de variantes genéticas” con las poblaciones actuales de Papúa Nueva Guinea, lo que sugiere que hubo intercambio genético entre este nuevo grupo de homínidos y los ancestros de los melanesios, a juicio de los científicos.
“Parece que los ‘denisovanos’ se dispersaron ampliamente en el pasado”, argumentó el jefe del equipo científico, en referencia a los alrededor de 7 mil kilómetros que separan la región rusa de Siberia de la isla de Nueva Guinea, en Oceanía.
Este homínido vagó ampliamente por Asia, mucho más lejos de la cueva donde se hallaron sus únicos restos conocidos. Al comparar el ADN con el de las poblaciones modernas, los científicos encontraron evidencia de que los llamados “homínidos de Denisova” recorrieron toda Asia desde hace más de 30 mil años. Al parecer, se cruzaron con los antepasados de los habitantes actuales de Melanesia, un archipiélago al noreste de Australia.
No hay señal de que los homínidos de Denisova se hayan mezclado con los antepasados de las personas que ahora viven en Eurasia, lo que hizo que descubrir la conexión entre Siberia y la lejana Melanesia fuera un descubrimiento bastante sorprendente.
Por su parte, David Reich, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard y miembro del equipo, señaló a este respecto que “el hecho de que los ‘denisovanos’ fueran descubiertos en el sur de Siberia pero contribuyesen genéticamente a poblaciones modernas de (la isla de) Nueva Guinea indica que los ‘denisovanos’ pudieron extenderse por Asia en el Pleistoceno posterior”.
De la misma falange de Denisova se había extraído ya ADN pero metocondrial (es decir, que no es del núcleo de la célula sino de un orgánulo separado y cuyo material genético se hereda vía materna). La nueva secuencia genética es nuclear, lo que permite obtener muchísima más información y ha permitido hacer las comparaciones precisas con los otros genomas.
50 mil años de antigüedad le calculan al fósil denisovano hallado en Siberia.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/
WASHINGTON, D.C.- ¿Qué humanos vivían en Asia hace unos 40 mil años, cuando los neandertales vivían en Europa? Hasta ahora no se sabía, una nube densa de indicios y fósiles dispersos cubrían esa fase clave de la evolución humana, pero un equipo de paleogenetistas, liderados por el máximo experto mundial Svante Pääbo, descubrió a los primos hermanos de los neandertales en un yacimiento del sur de Siberia, en Denisov.
El hallazgo es sorprendente, no solo porque llena un vacío en el árbol evolutivo de nuestros ancestros, sino porque se ha logrado de un modo que era imposible hace una década: la secuenciación del ADN de un fósil que ha permitido hacer comparaciones de genes con los neandertales y con la especie humana actual.
En la cueva de Denisov, un yacimiento donde se han encontrado restos de artefactos prehistóricos, se descubrió en 2008 un hueso de la mano, una falange, en un nivel de la excavación datada entre 30 mil y 50 mil años. También se encontró junto a ese fósil un diente, y se atribuyen ambas piezas a una hembra joven.
De la falange, Pääbo (del Instituto Max Planck, Alemania) y su equipo obtuvieron suficiente material genético para obtener su secuencia (las letras químicas de los genes), lo que les permitió hacer comparaciones con el genoma del neandertal (que el mismo Pääbo lideró) y con la humanidad actual.
“Se trata de un importante hallazgo. Hasta ahora conocíamos tres grandes tipos de homínido: el neandertal, el cromagnon que dio lugar al hombre moderno y los ‘hobbit’ de la isla de Flores. Este descubrimiento nos dice que hubo al menos otro”, explicó el sueco Pääbo.
“Hasta ahora no sabíamos qué humanos había en Asia en aquella época”, explicó por su parte el científico español Tomás Marqués-Bonet, de la Universidad Pompeu Fabra, quien participa en la investigación de Pääbo.
Las conclusiones de los análisis genéticos indican que el hueso de Denisov pertenece a una población extinguida que compartía un ancestro común con los neandertales hace unos 500 mil años.
Los genes apuntan, por lo tanto, a que los neandertales vivieron en la parte occidental de Eurasia y los de Denisov en la parte oriental. Unos y otros, sin embargo, fueron sustituidos por la gente procedente de África, nuestra especie.
Hay pocos genes de neandertal en el genoma de la especie humana actual, y menos aún de los de Denisov, excepto en las poblaciones de Melanesia, a las que aquellos asiáticos remotos aportaron entre un 4% y un 6% del material genético, explican Pääbo y sus colegas en la revista Nature.
Homo denisovano
Una de las particularidades de este homínido recién descrito, denominado “denisovano” por la cueva en la que fue encontrado, es que se extinguió “sin contribuir genéticamente a ningún grupo euroasiático actual”, a diferencia de los también extinguidos neandertales.
Los científicos no tienen idea de qué apariencia tenían lo homínidos de Denisova, dijo David Reich, investigador de la Universidad de Harvard y autor de la nueva investigación
No obstante, los “denisovanos” comparten “un elevado número de variantes genéticas” con las poblaciones actuales de Papúa Nueva Guinea, lo que sugiere que hubo intercambio genético entre este nuevo grupo de homínidos y los ancestros de los melanesios, a juicio de los científicos.
“Parece que los ‘denisovanos’ se dispersaron ampliamente en el pasado”, argumentó el jefe del equipo científico, en referencia a los alrededor de 7 mil kilómetros que separan la región rusa de Siberia de la isla de Nueva Guinea, en Oceanía.
Este homínido vagó ampliamente por Asia, mucho más lejos de la cueva donde se hallaron sus únicos restos conocidos. Al comparar el ADN con el de las poblaciones modernas, los científicos encontraron evidencia de que los llamados “homínidos de Denisova” recorrieron toda Asia desde hace más de 30 mil años. Al parecer, se cruzaron con los antepasados de los habitantes actuales de Melanesia, un archipiélago al noreste de Australia.
No hay señal de que los homínidos de Denisova se hayan mezclado con los antepasados de las personas que ahora viven en Eurasia, lo que hizo que descubrir la conexión entre Siberia y la lejana Melanesia fuera un descubrimiento bastante sorprendente.
Por su parte, David Reich, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard y miembro del equipo, señaló a este respecto que “el hecho de que los ‘denisovanos’ fueran descubiertos en el sur de Siberia pero contribuyesen genéticamente a poblaciones modernas de (la isla de) Nueva Guinea indica que los ‘denisovanos’ pudieron extenderse por Asia en el Pleistoceno posterior”.
De la misma falange de Denisova se había extraído ya ADN pero metocondrial (es decir, que no es del núcleo de la célula sino de un orgánulo separado y cuyo material genético se hereda vía materna). La nueva secuencia genética es nuclear, lo que permite obtener muchísima más información y ha permitido hacer las comparaciones precisas con los otros genomas.
50 mil años de antigüedad le calculan al fósil denisovano hallado en Siberia.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/
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